RUANDA: LA TELE Y LA RADIO COMO VEHÍCULOS PARA DIFUNDIR EL ODIO RUANDA: LA TELE Y LA RADIO COMO VEHÍCULOS PARA DIFUNDIR EL ODIO
A 25 años del genocidio La masacre comenzó la primera semana de abril de 1994 y en menos de cien días, los hutus exterminaron... RUANDA: LA TELE Y LA RADIO COMO VEHÍCULOS PARA DIFUNDIR EL ODIO

A 25 años del genocidio

La masacre comenzó la primera semana de abril de 1994 y en menos de cien días, los hutus exterminaron a machetazos a 800.000 tutsis, en el peor genocidio de África. Es imposible evaluar la tragedia sin tener en cuenta el papel de los medios de comunicación en la incubación del odio en la población.

Los periódicos, las radios y la televisión de Ruanda, invitaban a los televidentes y radioescuchas a “matar cucarachas”, en referencia a personas de la etnia tutsi: “Las tumbas están sólo a medio llenar, ayúdanos a llenarlas” era parte del mensaje emitido por la Radiotelevisión Libre de las Mil Colinas, desde Kigali, capital de Ruanda.

En apenas tres meses, azuzados por los “mass media” y ante la pasividad internacional, fueron asesinadas 800.000 personas de la etnia tutsi.

En la mayoría de los análisis sobre la masacre, rara vez se ha cuestionado el papel de los medios de comunicación en la propagación del odio y en justificar los crímenes de lesa humanidad.

Fundar un canal, una radio o un periódico con la idea de difundir el odio, así nació la Radio de las Mil Colinas (1993), un año antes del genocidio. Emisora financiada por familiares del Juvénal  Habyarimana (entonces presidente de Ruanda) y provista de las armas más eficaces de las guerras contemporáneas: “inyectar el desprecio y el odio” en la población.

Ruanda está situada en el corazón de África, es un enorme jardín fértil separado del resto del continente justamente por su geografía. País compuesto por los hutus, aproximadamente el 84% de la nación (agricultores) y el porcentaje restante son tutsis (ganaderos).

Cuando Bélgica invadió Ruanda en 1916, exacerbó las divisiones y propagó el odio entre ambos pueblos. El encono y el desprecio al hermano  continuó después de la independencia política de Ruanda el 1 de julio de 1962.

 

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