RÓZSA: “PROCLAMAREMOS LA INDEPENDENCIA Y FUNDAREMOS UN NUEVO PAÍS” RÓZSA: “PROCLAMAREMOS LA INDEPENDENCIA Y FUNDAREMOS UN NUEVO PAÍS”
Declaró en su última entrevista el mercenario croata, Eduardo Rózsa Flores, poco antes de partir hacia Bolivia; “… no se trata de que los... RÓZSA: “PROCLAMAREMOS LA INDEPENDENCIA Y FUNDAREMOS UN NUEVO PAÍS”

Declaró en su última entrevista el mercenario croata, Eduardo Rózsa Flores, poco antes de partir hacia Bolivia; “… no se trata de que los jóvenes vayan marchando por las calles con banderas, sino que hacen falta armas”.

El comité cívico pro Santa Cruz ordena la toma de aeropuertos e instituciones públicas, mientras grupos armados patrullan los barrios escupiendo y agrediendo a personas de extracción indígena. Amelia Dimitri, en pleno centro de la ciudad de Santa Cruz, rompe la espalda a chicotazos a una mujer de pollera. Se busca crear una atmosfera de ingobernabilidad, deslegitimar al gobierno y lograr su aislamiento internacional.

Ese era el escenario del arribo a Bolivia del grupo de mercenarios húngaro croatas.

“Si no hay autonomía y no podemos vivir juntos, vamos a gritar que somos independientes y haremos un nuevo país. Esa es la idea, primero están probando razonar para prevenir la matanza de la gente, pero queremos mostrar fuerza e independizarnos”, declaraba Rózsa Flores, al periodista Andras Kepes, el 8 de septiembre de 2008, poco antes de su llegada a Bolivia.

En todas las fotografías en las que aparecen Rózsa Flores y su tropa, se los ve siempre con indumentaria militar y fuertemente armados: “No, no hay ejército todavía. Hay que crearlo. Hay organizaciones semi militares… De los miembros de estas organizaciones tendré que elegir muy urgentemente, el núcleo de lo que en el futuro se convertirá en milicia” afirmaba Eduardo Rózsa.

El 16 de abril de 2009, en el hotel Las Américas, fue desbaratada por la Policía Nacional una célula militar croata, en el operativo murieron Eduardo Rózsa, Árpad Magyarosy, Michael Dwyer y fueron detenidos a Mario Tadic y Elöd Tóásó.

Existiría también una célula argentina, integrada por once ex militares, miembros del grupo paramilitar denominado “carapintadas” que estarían en la zona del Beni, coordinando con grupos armados de extrema derecha.

Otras dos células (brasileña y uruguaya), integradas por ex militares que habrían estado en misión en los Balcanes, sin embargo, no llegaron a activarse y fugaron del país.

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