¿POR QUÉ BERGOGLIO NO DIJO NI UNA PALABRA SOBRE EL GOLPE? ¿POR QUÉ BERGOGLIO NO DIJO NI UNA PALABRA SOBRE EL GOLPE?
Mientras la policía y el ejército quemaban a tiros los cuerpos de quienes se resistían a quedar excluidos del reparto de “los panes y... ¿POR QUÉ BERGOGLIO NO DIJO NI UNA PALABRA SOBRE EL GOLPE?

Mientras la policía y el ejército quemaban a tiros los cuerpos de quienes se resistían a quedar excluidos del reparto de “los panes y los peces”, Jorge Mario Bergoglio, guardó un silencio bastante parecido a la complicidad.

En una curiosa geopolítica de la muerte, como otras tantas veces en su historia, el Vaticano decidió transar con los poderosos.

Mientras Sacaba y Senkata, vivían en carne propia el apocalipsis que la biblia había anunciado 2000 años antes, Jorge Mario Bergoglio, decidió callar, pero ordenó a sus obispos pronunciarse sobre lo que sucedía en el país:

“No existe ningún motivo para hablar de un golpe de Estado. Los obispos están dispuestos a participar de un diálogo nacional para ayudar a generar un clima de mayor paz y entendimiento”, dijo el vocero de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB), José Rivera, a la cadena CNN, horas después de la renuncia de Evo Morales que marcaron el inicio de las masacres y la persecución.

“Lo que sucede en Bolivia no es un golpe de Estado. Convocamos a la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas de la nación a cumplir con urgencia con su rol de defensa de la propiedad privada”, dijo, Monseñor José Fuentes Cano, guiñándole un ojo a Arturo Murillo, que inició su orgia de persecución, tortura y muerte.

La Iglesia Católica boliviana, jamás disimuló su simpatía con las elites racistas y terrateniente, por lo que la actitud de sus obispos no sorprende.

En una declaración inaudita (que los grandes medios de comunicación escondieron bajo el catre) el presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB), monseñor Ricardo Centellas, llamó a la población a “no dispersar el voto”.

“Si no nos unimos vuelve Morales, vuelve la dictadura. No dispersemos el voto”, dijo Centellas, en entrevista en el programa “Usted Elige”, de Radio FM 90.1 (Chuquisaca), sumándose al coro de voces que llamaban a la unidad de todos los partidos golpista; “Dispersar los votos no sirve”, afirmó Arturo Murillo una semana antes de las elecciones.

Mientras campesinos harapientos, eran cocidos a balazos, “el hermano papa Francisco”, rápidamente se olvidó de los desheredados de la tierra.

Mientras Jeaninne Áñez y Murillo, saludaban a una plaza desierta, levantando por el aire una biblia gigante, en las narices de Bergoglio se cometía el genocidio más atroz de nuestra historia.

Después de los fusilados en Sacaba y Senkata, vendrían los 10.000 asesinados por el saqueo y la decidía de unos atracadores que hasta se robaron la plata de los medicamentos y respiradores.

Gracias Bergoglio. No es culpa tuya, es culpa nuestra por haber creído que Dios estaba del lado de los humildes.

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