PAÍS ABANDONADO A SU SUERTE PAÍS ABANDONADO A SU SUERTE
La crueldad del gobierno dictatorial ha llegado al extremo de impedir que 300 hermanos bolivianos que se encuentran en Chile retornen al país cerrándoles... PAÍS ABANDONADO A SU SUERTE

La crueldad del gobierno dictatorial ha llegado al extremo de impedir que 300 hermanos bolivianos que se encuentran en Chile retornen al país cerrándoles las puertas de su propio hogar, en una actitud insólita en la historia en que un Estado abandona a los ciudadanos a su suerte.

El gobierno de la autoproclamada Jeanine Añez ha sido criticada hasta por los militares chilenos que no pueden creer tanta perversidad, más aún en un gobierno liderado por una mujer, a la que no le bastó con mandar a asesinar a 35 personas en Pedregal, Sacaba y en Senkata para quedarse en el poder.

Entre tanto, la canciller Karen Longaric dice que se “hace uso político del tema”, cuando lo evidente es que son decenas de familias bolivianas que fueron a Chile por trabajo o salud y lo único que piden es volver al país sometiéndose a la cuarentena correspondiente.

Mientras cualquier gobierno en el mundo protege a sus ciudadanos, más aún si están en el extranjero, Añez y Longaric, hacen gala de su inhumanidad demencial, dejando a madres y niños bolivianos en el peor abandono, transgrediendo una vez más los más elementales derechos humanos.

A ellas se suma el ministro de Gobierno, Arturo Murillo, quien con su habitual prepotencia responde a la prensa “No tengo ninguna información”, sobre los cientos de bolivianos que claman por retornar al país.

Mucha más humanidad muestran ciudadanos y autoridades chilenas con los bolivianos dotándoles de buses y carpas. Como dijo el general chileno Guillermo Paiva, el gobierno de Añez es tozudo e indolente.

 

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