OTUQUIS REBROTA PESE AL CATASTROFISMO DE LAS ONGS OTUQUIS REBROTA PESE AL CATASTROFISMO DE LAS ONGS
Los paratodos son primos de los tajibos amarillos, pero más altos. Ellos han decidido florecer en Otuquis, pese a que hace dos semanas, esa... OTUQUIS REBROTA PESE AL CATASTROFISMO DE LAS ONGS

Los paratodos son primos de los tajibos amarillos, pero más altos. Ellos han decidido florecer en Otuquis, pese a que hace dos semanas, esa región era arrasada por el fuego.

Y no son los únicos, también flores amarillas están comenzando a retoñar en las copas de árboles que hace poco tiempo ardieron. La resilencia de la naturaleza es admirable y se puede apreciar en la Chiquitanía.

Contrariamente a los pronósticos catastrofistas y su magnificación mediática, el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Otuquis comenzó a retoñar y ya se encuentra verde de nuevo.

Durante los incendios en la Chiquitanía, la fundación Solón y la Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano estimaron exageradamente una afectación de 2 millones de hectáreas y de varias especies de animales.

La magnificación mediática de los incendios alarmó a la población con la aseveración de que la reforestación de los bosques chiquitanos tomaría 200 años. Esta cuantificación fue realizada por Ever Durán, presidente del Colegio de Ingenieros Forestales de Santa Cruz (CIF – SC). “El bosque que se ha quemado es duro; en ese sentido, se calcula que necesitará aproximadamente 200 años para restablecerse”. La afirmación fue tomada como verdad absoluta por medios de comunicación como El Deber y Red Uno.

Algunos biólogos como Gabriela Tavera, que ha trabajado en Otuquis, considera que se debe tomar el hecho con optimismo y a la vez con prudencia, pero sin duda no se demorará 200 años tal como afirmó Ever Durán de la CIF – SC.

Para Alejandro Araujo Murakami, experto en dendrología tropical, mensura forestal, ecología forestal, inventario y ecología del carbono en bosques, el bosque chiquitano tiene especies vegetales con una alta capacidad de rebrote y goza de una alta capacidad de resiliencia. El experto explica que el fuego es un factor imprescindible para los campos y sabanas del Cerrado que incluye la gran Chiquitanía. En los campos y sabanas el fuego es una necesidad para mantener la dinámica del hábitat y su estado natural. Además, el fenómeno del fuego y los incendios ha ocurrido en este ecosistema mucho antes de la llegada del ser humano al mismo.

El desconocimiento sobre la alta capacidad de resiliencia del bosque chiquitano y del fuego como necesidad para la dinámica del hábitat, combinado con el alarmismo mediático irresponsable y declaraciones desatinadas por su exageración, han generado una preocupación innecesaria sobre el bosque de la Chiquitanía. La naturaleza una vez más gana a cualquier hipótesis o teoría y Otuquis, retoñando, lo demuestra.

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