MASACRE, TERROR Y EL SILENCIO DE LOS ORGANISMOS INTERNACIONALES MASACRE, TERROR Y EL SILENCIO DE LOS ORGANISMOS INTERNACIONALES
Las dictaduras no son sutiles, mucho menos la que se ha instaurado en Bolivia. Lo que llama la atención, es que mientras sobrevuelan helicópteros... MASACRE, TERROR Y EL SILENCIO DE LOS ORGANISMOS INTERNACIONALES

Las dictaduras no son sutiles, mucho menos la que se ha instaurado en Bolivia. Lo que llama la atención, es que mientras sobrevuelan helicópteros de guerra, tanquetas de asalto deambulan por las principales ciudades del país y los muertos se cuentan por decenas; los organismos internacionales guardan un silencio bastante parecido a la complicidad.

En La Paz, gasificaron una de las manifestaciones más grandes de la historia del país, que bajó de El Alto con féretros de los masacrados en Senkata, en una protesta pacífica. Los cientos de miles de manifestantes, son según el gobierno “grupos subversivos” y “vándalos”, que fueron dispersados por los uniformados con violencia.

Y aunque la prensa no informe sobre los crímenes del gobierno golpista, algunos medios internacionales y las redes sociales publican diariamente episodios reales de los atropellos, detenciones ilegales y asesinatos, por lo que el silencio de la OEA, la ONU y demás organismos internacionales raya en la complicidad.

Millones de “subversivos”

Paradójicamente, el ministro de Gobierno, Arturo Murillo, anunció que denunciará al presidente Evo Morales “por delitos de lesa humanidad”, cuando es el gobierno de la autoproclamada Jeanine Añez el que está cometiendo un genocidio en Bolivia que ya lleva 30 muertos.

Sin embargo, los “periodistas sediciosos”, como dijo una ministra, son decenas miles. Y aunque no trabajen en medios de comunicación, logran con sus celulares fotografiar o filmar los asesinatos, los muertos, los heridos y cuando no les arrebatan los celulares, logran transmitir los hechos.

Es así que, a través de las redes sociales, se está informando al mundo del terror que está sembrando el gobierno inconstitucional en el país, de sus crímenes y de las ya cotidianas amenazas y amedrentamiento de sus autoridades a los millones de “sediciosos”.

Ya mataron a 30, ahora solo les queda matar o encarcelar a millones de bolivianos que piden la renuncia de la autonombrada Añez y de su gobierno dictatorial y fascista.

 

 

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