#LasNuevasCasasDeElla #LasNuevasCasasDeElla
Como ya se ha hecho costumbre, los medios de comunicación volvieron a esconder bajo la alfombra todos los excesos del gobierno transitorio, aunque esta... #LasNuevasCasasDeElla

Como ya se ha hecho costumbre, los medios de comunicación volvieron a esconder bajo la alfombra todos los excesos del gobierno transitorio, aunque esta vez se trate de una grosería mayúscula, como la de comprarse una casa en plena crisis del coronavirus.

Sin ahondar en el origen de los fondos de la nueva casa de la presidenta de facto, ¿a quién se le puede ocurrir comprarse una casa en medio de una pandemia mundial?

Cuando ha sido precisamente este gobierno autoproclamado quien eliminó los créditos denominados: Vivienda Social, la presidenta transitoria, decidió adquirir una propiedad, enviándonos a todos un mensaje arribista: “Yo puedo comprarme una casa, ustedes no”.

La compra de la propiedad, responde además a una interrogante que subyace en la sociedad boliviana: ¿Qué podemos esperar de este gobierno?, la respuesta es: nada.

El negocio del departamento valuado en 100 mil dólares, en el Condominio Solaris de la ciudad de Trinidad, responde también a otra pregunta que deambula por los mercados de los barrios; ¿qué tan preparado está este gobierno para encarar la pandemia? La respuesta es obvia.

Si alguien cree que este es el mejor momento para el exhibicionismo arribista, significa que está viviendo en la luna, y que debe ser internado urgentemente en el instituto nacional de psiquiatría Gregorio Pacheco.

Así son ellos.

 

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