LA MOSQUITA TUERTA LA MOSQUITA TUERTA
Primero dijo que desconocía totalmente el asunto de los respiradores “truchos”, luego dijo que ningún funcionario de la cancillería participó en la adquisición de... LA MOSQUITA TUERTA

Primero dijo que desconocía totalmente el asunto de los respiradores “truchos”, luego dijo que ningún funcionario de la cancillería participó en la adquisición de los equipos médicos, y que jamás había hablado sobre ese tema con el ex ministro de Salud.

Sin embargo, en su declaración informativa ante el Ministerio Público el ex ministro de Salud, Marcelo Navajas, aseguró que la canciller Karen Longaric estaba enterada de todos los detalles de la compra de los respiradores españoles:

“Le pedí a la señora canciller el nombre de un personal diplomático para saber si existía la empresa, o que la canciller me diera el número telefónico del cónsul de Bolivia en Barcelona, es ahí que tomo contacto con el cónsul Alberto Pareja Lozada para que verifique si existía la fábrica. Quien después de su constatación, informa a la Agencia de Infraestructura en Salud y Equipamiento Médico (AISEN) que efectivamente existe la empresa y los respiradores encontrándose para entrega inmediata”, sostuvo el ex ministro.

En otro de sus desvaríos, la canciller, afirmó que desconocía al cónsul de Bolivia en Barcelona, pero, la designación de este funcionario fue firmada por ella misma y por la presidenta de facto. Se trata de un Cónsul General, nada más y nada menos, que de la segunda legación diplomática más importante del Estado Plurinacional, España. Pero Karen Longaric, dice no saber quién es.

En una de las infamias diplomáticas, más aberrantes de nuestra historia, el Cónsul General de Bolivia en España, “arrendó oficinas dentro del consulado”, a la empresa, que luego le vendió al país, 170 respiradores con sobreprecio.

También afirmó que Alberto Pareja Lozada, cónsul de Bolivia en Barcelona, fue designado por sus méritos. Pero en el curriculum del cuestionado diplomático, consta que trabajó de  promotor de ventas de chips de la empresa Tigo, y en un negocio de compra de muebles usados en Barcelona.

La canciller, repitió en varias oportunidades que la gente del MAS la odia y que no le perdonan.

El problema es que el affair entre Karen Longaric y sus cónsules, le está costando al país, ya nos solo millones de dólares, sino la vida de decenas de personas.

 

 

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