HABRÁ ELECCIONES PERO NO HABRÁ PAZ HABRÁ ELECCIONES PERO NO HABRÁ PAZ
De igual manera a como Evo Morales, abandonó el país para evitar una masacre, sin embargo, su destierro no pudo evitar la carnicería de... HABRÁ ELECCIONES PERO NO HABRÁ PAZ

De igual manera a como Evo Morales, abandonó el país para evitar una masacre, sin embargo, su destierro no pudo evitar la carnicería de Sacaba y Senkata. Los legisladores del MAS, no tuvieron otro camino que avalar la convocatoria a elecciones.

La derecha latinoamericana aprendió la lección. Saben que jamás podrán ganar democráticamente, por lo que deciden proscribir a sus competidores, ya lo hicieron con Dilma Rousseff, Lula da Silva, Rafael Correa, Cristina Fernández y ahora Evo Morales.

Apoyados por “las sugerencias de la OEA”, se lanzaron a incendiar el país, logrando uno de sus objetivos primordiales, inhabilitar al legítimo Presidente.

Mientras tanto, desde sus lúgubres ataúdes, los 34 fusilados de noviembre, todavía esperan que la OEA, entregue datos fehacientes sobre el supuesto “fraude” en Bolivia.

“Llega el tiempo de la reconciliación”, señaló la autoproclamada Jeanine Áñez, al momento de promulgar la ley para convocar a elecciones. Aunque resulta un despropósito hablar de “reconciliación” cuando aún puede sentirse el olor a pólvora en las calles de El Alto, y cuando se ha desatado una cacería contra dirigentes, asambleístas y ex funcionarios públicos.

Esta es una paz forzada por los tanques, helicópteros y aviones de guerra, policías y militares: “Sabemos que de no aceptar su oferta, -decía el jefe Seattle- el hombre blanco vendrá con sus armas de fuego y tomará nuestras tierras”.

Sepan los furiosos seguidores de “la guaidó platinada” que habrá elecciones pero no habrá paz.

El pueblo jamás renunciará a lo que ha conquistado ni a su derecho a construir el futuro.

 

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