EL GOLPE DE GRACIA EL GOLPE DE GRACIA
Nadie quedará ileso luego de esta aventura golpista, ni el MAS, ni los medios de comunicación, ni la UMSA, ni la policía, ni el... EL GOLPE DE GRACIA

Nadie quedará ileso luego de esta aventura golpista, ni el MAS, ni los medios de comunicación, ni la UMSA, ni la policía, ni el ejército, ni concipo, ni los cívicos, ni la COB, ni los médicos, ni Carlos Mesa, ni siquiera el Chi, ni la ONG mujeres “croando”. Mucho menos la OEA que el 13 de noviembre, debía presentar su informe final sobre las elecciones en Bolivia.

LA OEA ESTÁ JODIDA

Sus técnicos utilizaron una simple regla de tres, para explicar el “cambio de tendencia”. Pero una elemental ecuación de aritmética, no puede resolver las variables de distancia geográfica de los recintos electorales, respecto al centro de cómputos. Parece un chiste de escolares, utilizar una regla de tres, en la era de la cibernética y el big-data.

Primero “los clasemedieros” atizaron la ciudad con una antorcha y “las recomendaciones” de la OEA y después la policía y el ejército terminaron la noble tarea de los jóvenes “defensores de la democracia”, llenando los cementerios con fusilados y los hospitales con heridos de bala.

Ahora Luis Almagro y la OEA, no saben dónde meterse el informe sobre supuestas “irregularidades”.

Hace varias semanas que los golpistas saben que no hubo fraude, por eso mutaron de discurso hacia la ilegalidad del candidato Evo Morales, sacando del desván de las infamias, el referéndum del 21 de febrero de 2016.

Después amenazaron con meter a la cárcel a todos los que hayan visto el video porno de la presidenta y para burla del mundo petrolero, compararon el dormitorio de Evo Morales con un dormitorio de los jeques de Arabia Saudita, luego nos dijeron que en Senkata no dispararon ni un solo tiro y que en Sacaba se dispararon entre ellos. Después promulgaron un decreto para indultar a los asesinos y nos dijeron que era por nuestro bien.

A cada rato, nos dicen que son un gobierno transitorio “pero que privatizarán algunas empresas”.

Pero las pruebas del fraude no llegan. Ya para qué, dicen algunos, ya nos hundieron en la mismísima mierda.

 

 

 

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