EL CIRCO BOLIVIANO EL CIRCO BOLIVIANO
Por Camilo Katari.   Como en los mejores tiempos de la Roma Imperial, nuestro país se ha convertido en un gran circo. Una banda de... EL CIRCO BOLIVIANO

Por Camilo Katari.   Como en los mejores tiempos de la Roma Imperial, nuestro país se ha convertido en un gran circo. Una banda de Policías, rompiendo todo protocolo respecto al silencio en las cuadras adyacentes a los hospitales, se dedicó a dar conciertos, alterando la normalidad del funcionamiento de estos centros de salud.

Seguramente se piensa que estos actos pueden reemplazar la falta de planificación para la atención de la emergencia de salud que estamos transitando, o alegrará los estómagos vacíos de las familias que no tienen que comer.

El ridículo ha llegado a ser una política de Estado, el ejemplo más claro es del Alcalde de Cercado-Cochabamba, quien por ley municipal pretendía obligarnos al arrepentimiento y la oración y pagar los pecados, causa esta de la plaga del corona virus, olvidando que somos un país laico, pero esto les importa poco.

Ciertamente estamos en la edad media, las mentes más oscurantistas se encuentran en el gobierno y nos obligan, junto a los señores feudales de oriente a declarar que somos culpables de esta plaga por haber osado pensar con nuestra propia cabeza y con nuestras propias creencias.  

El circo en la vieja Roma, fue una práctica política, los que señalan que  no se “politice” el tema del Corona Virus, o son ángeles asexuados, que no viven en la tierra o son voceros de la otra forma de hacer política, que aprovecha mejor las circunstancias, como nos dice el querido Rius: “Las epidemias fueron el gran aliado de Cortez en la toma de la gran Tenochtitlan. Se calcula que en esa  primera epidemia murieron más de  300 mil indios…” la historia se repite, pero como comedia, como circo.

Pero a contrapunto del circo oficial el pueblo sale a las calles a pedir pan (como en la revolución francesa y Rusa) ya lo ha hecho una población en el Beni, y ya las “Bartolinas” han fijado posición; como siempre las mujeres se ponen al frente contra las dictaduras. Los límites del miedo, se terminan cuando la opción es morir en la cama o morir peleando en las calles.

En este circo un Ministro presenta como un gran logro la donación de un fumigador, cuando lo que debe conseguir, por cientos, son respiradores, es el reino del mundo al revés que describió Galeano. Otro Ministro demostrando sus dotes histriónicas, se presenta en el altiplano para demostrar su incapacidad de comprender a los otros, una Ministra de Relaciones Exteriores que desconoce los roles del Estado, para unos y protege a otros, especialmente si son extranjeros, se lleva a un enfermo con el virus a un hospital que no tiene nada para atender, pero que fue presentado como el “referente” en la ciudad de  La Paz;  para el tratamiento. El mundo patas arriba.

Seguiremos con este circo, como acción política, porque nos obligan a ello, pero como nos enseña la historia la única forma de salir de este oscurantismo medieval, es retornando a las fuentes, a nuestras raíces de pueblos originarios, a los verdaderos principios cristianos, a los verdaderos principios revolucionarios.

Nuevamente se pone en vigencia el grito de los pueblos originarios, que a finales de los años 70 nos decían: “Estamos oprimidos pero no vencidos”.

*Camilo Katari, es escritor e historiador potosino

 

 

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