DOS PREMIOS NOBEL AFIRMAN QUE NO HUBO FRAUDE DOS PREMIOS NOBEL AFIRMAN QUE NO HUBO FRAUDE
El Centro de Investigación en Economía y Política (CEPR), que tiene dos premios Nobel en su Junta Consultiva, echó por tierra una a una,... DOS PREMIOS NOBEL AFIRMAN QUE NO HUBO FRAUDE

El Centro de Investigación en Economía y Política (CEPR), que tiene dos premios Nobel en su Junta Consultiva, echó por tierra una a una, las declaraciones de la misión de la Organización de Estados Americanos (OEA).

En ninguno de los informes que presentó la OEA figura la palabra, “fraude”, sin embargo, la oposición boliviana, construyó su discurso tomando como base, “la propuesta” de la OEA de ir a segunda vuelta, cuando aún no se habían terminado de contabilizar el 17% de las actas.

Las afirmaciones de la OEA constituyeron el primer argumento que desembocarían en el Golpe de Estado. Después, el repliegue de la policía y el ejército, crearon decenas de “zonas liberadas” donde bandas paramilitares hicieron su agosto, pero ese es otro tema.

a.- Todo el discurso de la OEA, se basó en lo que ellos llamaron: “un sospechoso cambio de tendencia”. Hasta las 20 y 30, como sucede en todos los países del mundo, se contabilizaron las actas de las zonas más próximas al área de escrutinio (votos preferentemente de las franjas urbanas). De aquel horario hacia adelante, se contabilizaron actas provenientes del área rural.

Algo tan sencillo como trivial, fue explotado por la oposición para instalar en la población, la idea de que hubo fraude.

b.- La OEA también arguyó que “hubieron irregularidades”, apoyando sus palabras en la auditoria del 0,22 % de actas que tuvieron algún tipo de irregularidad. “La muestra” en la que basa sus apreciaciones, no representa ni el 1% de los votos a nivel nacional.

Pero simultáneamente a las denuncias de fraude, crecía la idea de que el país vivía un complot orquestado por la derecha nacional e internacional, por lo que rápidamente los golpistas mudaron de discurso, y sacaron del desván la gran infamia acontecida, el 21 de febrero de 2016.

Ya no hablaban de fraude sino de ilegalidad.

Dentro de poco la OEA anunciará que ciertamente no hubo fraude en Bolivia, pero ya será tarde.
La mentira tiene patas cortas, pero así mismo, posee una poderosa capacidad de infamia. (Ni que nos lo digan a los bolivianos).

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