CARLOS MESA, LA FÁBULA DE LA RANA Y EL ESCORPIÓN CARLOS MESA, LA FÁBULA DE LA RANA Y EL ESCORPIÓN
“Me comprometo a luchar sin descanso contra el monstruo de tres cabezas de la corrupción que se halla enraizado en el sistema político, la... CARLOS MESA, LA FÁBULA DE LA RANA Y EL ESCORPIÓN

“Me comprometo a luchar sin descanso contra el monstruo de tres cabezas de la corrupción que se halla enraizado en el sistema político, la Policía y el Poder Judicial”, dijo don Carlitos.

La fábula en cuestión, dice así: Erase un escorpión que quería cruzar el rio. Y como no sabía nadar le dice a una rana, por favor paisano ayúdame a cruzar. La rana por supuesto le dice que no. Entonces el escorpión le dice, “oye no te preocupes no voy a picarte, pues si te pico moriríamos ambos”. La rana acepta y los dos juntos empiezan a cruzar. Justo a la mitad del río, el escorpión, incrusta su aguijón sobre la piel de la rana que antes de morir, gira la cabeza, mira al escorpión y le dice: ¿por qué lo has hecho? Ahora ambos moriremos, el escorpión mirando estupefacto a la rana le contesta, “no pude evitarlo, está en mi naturaleza, soy un escorpión”.

Tanto el escorpión como los neoliberales, no pueden sino actuar de acuerdo a su naturaleza, por eso sorprende la afirmación de Carlos Mesa; “me comprometo a luchar contra la corrupción”, dijo, como si además de candidato del libre mercado, fuese también la Madre Teresa.

Respecto a su candidatura junto a Sánchez de Lozada, en repetidas oportunidades don Carlos afirmó, “No soy un militante del MNR, solo soy un invitado”, dijo.

¿Usted aceptaría la invitación de Freddy Krueger para ser parte de un gobierno?

¿Carlos, desconocía cómo había amasado su fortuna Sánchez de Lozada?

¿Su cándido corazón neoliberal, ignoraba que todas las fortunas en Bolivia se obtuvieron masacrando campesinos, obreros, mineros, y vaciando las arcas del Estado?

Siguiendo una vieja tradición oligarca, don Carlos Mesa se opuso con toda el alma a nacionalizar los hidrocarburos.

Cuando fue presidente, se negó tozudamente a vivir en la residencia de San Jorge, dijo “que se sentía mejor en su casa”. Puso vidrios blindados en su casa con plata del Estado, y le pagamos alquiler por su casa en Calacoto (zona sur de La Paz).

Se robó, los archivos más antiguos de “Bolivia tv”, para hacer una serie de documentales que después le vendió al mismo Estado (sus documentales excusan de toda responsabilidad a las castas que gobernaron 180 años el país).

Le vendió un departamento a un narcotraficante y luego nos acusó de que lo estábamos persiguiendo políticamente.

Ordenó quemar los documentos de 20 años de coimas del neoliberalismo de la partida “Gastos Reservados”.

Durante su gobierno recibió “millonarios” sobornos de la Odebrecht: “Hacían todo sin proyecto a diseño final, sin licitación, sin invitación, sin absolutamente nada y en cada decisión ponían a una autoridad interina…” explicó la presidenta de la Comisión Especial Mixta de Investigación del caso Odebrecht, Susana Ribero.

Con la misma estrategia que usó el dictador García Meza, quien a cada pregunta que le hacían respondía “no me acuerdo”, a Carlos Mesa también se le olvidó declarar ante la contraloría que tiene una cuenta millonaria en el exterior, en el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA).

Cabe preguntarse ¿De dónde sacó la plata que guarda en su cuenta? Don Carlos nunca pudo aclarar los “movimientos inusuales sospechosos” en sus cuentas bancarias.

Sin presentar ni una sola prueba, denunció un fraude inexistente.

Gracias a sus palabras, fueron fusiladas 38 personas.

Es que, ni el escorpión de Esopo ni el neoliberalismo pueden con su naturaleza depredadora y tránsfuga.

El libre mercado fue concebido para favorecer a los poderosos de la tierra para la construcción de una sociedad individualista e insolidaria.

A quién espere alguna cosa diferente de Don Carlitos, se lo llevará la corriente con un aguijón de escorpión en la espalda.

Carlos Mesa, la fábula de la rana y el escorpión

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