BLOQUEADORES POLÍTICOS ATENTAN CONTRA EL DERECHO AL TRABAJO BLOQUEADORES POLÍTICOS ATENTAN CONTRA EL DERECHO AL TRABAJO
  El derecho al trabajo se menciona 19 veces en la Constitución Política del Estado (CPE), la categoría “ciudadanía” 11 veces y “democracia” cinco... BLOQUEADORES POLÍTICOS ATENTAN CONTRA EL DERECHO AL TRABAJO

 

El derecho al trabajo se menciona 19 veces en la Constitución Política del Estado (CPE), la categoría “ciudadanía” 11 veces y “democracia” cinco veces. Sin embargo, el accionar político de algunos grupos en los bloqueos de las ciudades desconoce y atentan contra el derecho al trabajo afectando la libre movilidad y desarrollo habitual de las actividades cotidianas.

Desde el articulo 46 hasta el 55 se ha sistematizado el acápite del derecho al trabajo en la CPE. Resaltan las garantías constitucionales de una fuente laboral estable, en condiciones equitativas y satisfactorias, protección estatal del ejercicio del trabajo, actividades comerciales y empresariales. Pero todas las protestas sociales de bloqueos urbanos han atentado contra este derecho constitucional fundamental.

En La Paz, los choferes sindicalizados desbloquearon diversos puntos de bloqueos, acompañados por vecinos y la población trabajadora que repudia a los pequeños grupos de tres o cinco personas en las esquinas de la ciudad perjudicando a las grandes mayorías que viven de su trabajo.

En Tarija, los gremiales expresaron su malestar contra el perjuicio económico hacia su sector y manifestaron no acatar el paro que afecta a su sector.

En Santa Cruz existen 5 heridos de bala por los enfrentamientos suscitados entre comerciantes gremialistas y la Unión Juvenil Cruceñista, por un evidente rechazo a un paro que obliga a la gente más humilde a no trabajar mientras las elites pudientes defienden sus negocios millonarios que no paran un solo día.

Todos los sectores populares que solo buscan retomar la normalidad en sus actividades económicas han sido tildados por los medios hegemónicos de comunicación como “masistas” “afines al MAS” o “del Gobierno”, mientras que los bloqueadores calificados de “ciudadanos”.

Ciertamente la noción de ciudadanía ha sido utilizada a conveniencia, como si no todos los bolivianos tuviéramos el mismo estatus de ciudadanía, situación que demuestra el sentido de confrontación y construcción de un enemigo ficticio anti-ciudadano; reforzando el racismo la discriminación y la violencia de unos grupos sobre otros.

La bandera de lucha urbana se ha presentado como “la defensa de la democracia”, como si defender la victoria electoral de Evo Morales no fuera democrático. Todo bajo la ficción respaldada mediáticamente de un supuesto fraude electoral. El mayor grado de desarrollo democrático se funda en el reconociendo y respeto por los resultados electorales oficiales finales, situación que en Bolivia es resistida demostrando la connotación antidemocrática de los grupos bloqueadores.

       

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