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La decisión del TSE, vuelve a poner en manifiesto la parcialización de una institución que necesita cumplir los compromisos políticos asumidos con EEUU y... BAJARSE LOS PANTALONES

La decisión del TSE, vuelve a poner en manifiesto la parcialización de una institución que necesita cumplir los compromisos políticos asumidos con EEUU y con el gobierno de facto.

La característica principal de los regímenes de facto es la violencia. En nuestro país ha quedado demostrado que organizaciones “cívicas” en realidad son instrumentos de presión violenta. Es muy conocida la actuación de la “juventud cruceñista”, que fue utilizada como instrumento de terror en los días de noviembre y su traslado a ciudades de La Paz y Cochabamba.

Nuevamente esta figura de extorsión,  ha tenido éxito. El candidato Camacho ha declarado que la  decisión de inhabilitar a Evo Morales ha sido producto de la presión ejercida a través del Comité Cívico de Santa Cruz.

Estamos ante una demostración del uso violento de la presión, sobre las instituciones que deberían garantizar, unas elecciones transparentes según el mismo discurso del gobierno de facto.

La decisión del TSE, ha querido ser “equilibrado” anulando con el mismo argumento a Evo Morales y al Ex prefecto Mario Cossio.

Evo Morales, se vio obligado a dejar el país para frenar la violencia desatada por los grupos de presión del, ahora candidato, Luis Fernando Camacho. La vivienda, “lugar de residencia” de Evo Morales fue asaltada y saqueda. En cambio Mario Cossio, huyó del país en calidad de prófugo de la justicia boliviana.

El presidente del TSE, Salvador Romero, se ha convertido, no en el salvador de la independencia del Tribunal Supremo Electoral, sino en la demostración de la sumisión a los mecanismos de presión antidemocráticos y los compromisos políticos con el gobierno de facto.

 

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